Había una
vez en una pequeña granja un señor llamado Tom que vivía con su pequeña hija
llamada Emily. Ellos se encargaban de
cuidar de sus animales ya que gracias a ellos podían mantener la granja
funcionando, pero un día el dueño de la granja Tom enfermo, y al pasar los
meses la granja se llenó de deudas, se encontraba desesperado no sabíaqué hacer
para poder mantener su granja funcionando.
Su hija
Emily se enteró de todo lo que ocurría y se ocultaba de su padre en el granero
para que él no la viera llorando.
Su amigo
Manchas el perro se acercóya que la vio muy triste, y ella le conto lo que
estaba ocurriendo y él le dijo:
-Manchas: -¡Emily
tengo una idea que puede funcionar! En los supermercados del pueblo tienden a
desechar los desperdicios de alimentos como frutas y vegetales, estos dañan el
ambiente cuando no son reciclados, pero podrían servirnos, con ellos podríamos
alimentar a los puercos de la granja y hacer abono natural para las huertas y árboles,
y así no contribuir a la contaminación.
Y así lo
hicieron, fueron a hablar con los dueños de los supermercadoslos cuales
accedieron a entregarles los desperdicios, Emily fue corriendo a contarle a su
padre lo ocurrido.
Cuando el
padre de Emily se recupero pudo observar con sus propios ojos las mejoras de la
granja, y se sentía muy orgulloso por todo lo que su hija y manchas habían
logrado…






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